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¿Por qué un plazo de retención? 14 razones por las que es importante mantener el plazo de retención para las criptomonedas y el bitcoin.
Razones por las que hay que mantener el plazo de retención fiscal
El plazo de tenencia fiscal de un año para las criptomonedas no es una «laguna fiscal», sino un marco legal creado a propósito para las inversiones a largo plazo en activos digitales.
La supresión de esta normativa tendría consecuencias negativas de gran alcance: para los ahorradores particulares, las empresas, la innovación y la economía alemana en su conjunto.
A continuación hemos recopilado los argumentos más importantes a favor de mantener el plazo de retención.
Protección de la confianza para los inversores veteranos en bitcoins y criptomonedas
Muchos inversores en bitcoins y criptomonedas ya invirtieron hace años, en una época en la que las criptomonedas aún eran objeto de gran burla tanto a nivel social como político. Asumieron conscientemente riesgos elevados y tomaron sus decisiones de inversión basándose en la situación jurídica vigente en aquel momento. Entre ellas se incluía la clara normativa fiscal que establecía que las ganancias estaban exentas de impuestos tras un periodo de tenencia de un año.
Quien hoy quiera endurecer las condiciones fiscales con carácter retroactivo o a posteriori, socava la confianza en la fiabilidad de las decisiones políticas. Las inversiones a largo plazo necesitan normas estables. Si los ciudadanos tienen que contar en todo momento con que el Estado reevalúe fiscalmente a posteriori los proyectos que han tenido éxito, eso perjudica la confianza en Alemania como centro jurídico y económico.
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Las criptomonedas ya se compraron con ingresos sobre los que ya se han pagado impuestos
El bitcoin y otras criptomonedas no se «generan gratis», sino que, por lo general, se compran con ingresos sobre los que ya se han pagado impuestos. Muchos inversores invierten parte de su sueldo o de sus ahorros en bitcoins, después de haber pagado el impuesto sobre la renta y las cotizaciones sociales de esos ingresos.
El plazo de tenencia garantiza que la acumulación de patrimonio a largo plazo no se vea lastrada aún más. Este principio también se aplica a otros activos, como el oro o las obras de arte. Por eso, muchos ciudadanos considerarían que gravar además las ganancias a largo plazo con bitcoins supondría una doble carga.
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El plazo de retención protege sobre todo a los pequeños ahorradores
La mayoría de los usuarios de Bitcoin no son grandes inversores ni especuladores institucionales, sino pequeños ahorradores particulares. Mucha gente ahorra en Bitcoin cada mes con pequeñas cantidades —algo parecido a un plan de ahorro en ETF o en acciones— para crearse un plan de pensiones privado adicional a largo plazo.
Precisamente los jóvenes buscan cada vez más formas alternativas de acumular patrimonio, ya que la confianza en la estabilidad a largo plazo de los sistemas de pensiones públicos está disminuyendo. Una tributación adicional sobre las inversiones en criptomonedas a largo plazo afectaría precisamente a aquellos ciudadanos que quieren asegurarse un futuro por su cuenta.
Los políticos suelen pedir más planes de ahorro privados. Sería contradictorio permitir primero el ahorro a largo plazo con bitcoins y luego penalizarlo fiscalmente.
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El bitcoin ya se trata de forma similar al oro
El tratamiento fiscal actual de las criptomonedas se basa en la tributación de otros activos que no generan rendimientos, como el oro o las obras de arte. Estos también están exentos de impuestos en caso de venta una vez transcurridos determinados plazos.
El bitcoin, al igual que el oro, no genera ingresos corrientes como dividendos o rentas inmobiliarias. Por lo tanto, aplicar un régimen fiscal especial al bitcoin supondría un trato desigual respecto a activos comparables.
Si el legislador quisiera tratar las criptomonedas de forma diferente de forma permanente, habría que aclarar si eso es compatible con el principio de igualdad de trato o si habría que crear una categoría fiscal completamente nueva.
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No todas las criptomonedas son iguales
El término «criptomonedas» abarca sistemas y tecnologías muy diferentes. El bitcoin, por ejemplo, no tiene un emisor central y, en muchas de sus características, se parece más a una materia prima digital. Otras criptomonedas, en cambio, cuentan con empresas centrales, emisores o mecanismos de distribución.
Un tratamiento fiscal generalizado de todas las criptomonedas pasa por alto estas diferencias. Ya hoy en día se ve lo difícil que es clasificar de forma clara los distintos criptoactivos desde el punto de vista normativo.
Si se eliminara el plazo de retención, se crearían problemas adicionales de delimitación y aumentaría considerablemente la carga normativa.
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Una burocracia enorme para bancos, corredores de bolsa y plataformas de criptomonedas
Un nuevo impuesto sobre las criptomonedas supondría importantes requisitos técnicos y organizativos para los bancos, los corredores de bolsa y las plataformas de intercambio de criptomonedas. Estas empresas tendrían que desarrollar sistemas muy completos para registrar correctamente los precios de compra, los momentos de venta, los periodos de tenencia y las ganancias sujetas a impuestos.
En el caso de las criptomonedas, esto resulta especialmente complicado, ya que los activos suelen transferirse entre diferentes monederos, bolsas y plataformas. Los sistemas de supervisión y documentación necesarios para ello supondrían unos costes elevados que, al final, se repercutirían a los clientes.
Estos requisitos normativos podrían suponer una carga enorme, sobre todo para los pequeños proveedores y las startups.
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Es muy difícil controlar a los proveedores internacionales
Aunque se obligara a las plataformas alemanas de criptomonedas a pagar los impuestos automáticamente, sigue sin estar claro cómo se controlarían las transacciones realizadas a través de plataformas internacionales.
Las criptomonedas se pueden transferir sin problemas entre diferentes carteras y proveedores, a menudo incluso más allá de las fronteras nacionales. Los inversores podrían trasladar fácilmente sus saldos a plataformas extranjeras que no estén sujetas a la supervisión fiscal alemana.
Eso pondría en desventaja a los proveedores alemanes y, al mismo tiempo, reduciría considerablemente el efecto fiscal deseado.
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Los pagos con Bitcoin dejarían de ser prácticamente útiles
Si cada pago con Bitcoin supone automáticamente un hecho fiscal, el uso de las criptomonedas como medio de pago se complicará muchísimo.
En el futuro, hasta la compra de un café podría tener que registrarse y declararse a efectos fiscales. Esto supondría una carga burocrática considerable para los ciudadanos, los comerciantes y los proveedores de servicios de pago.
Una normativa así frenaría la innovación en el ámbito de los métodos de pago digitales y haría que el bitcoin dejara de ser atractivo para el día a día.
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Una gran carga administrativa para el propio Estado
No solo las empresas, sino también la propia administración tributaria tendría que destinar recursos considerables para poner en marcha y supervisar un complejo sistema de tributación de las criptomonedas.
El seguimiento técnico de los monederos, las plataformas de intercambio y las transacciones es una tarea laboriosa. Al mismo tiempo, habría que crear nuevos mecanismos de auditoría y control.
Existe el riesgo real de que, al final, los gastos administrativos sean más altos que los ingresos fiscales adicionales que se obtengan realmente.
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Austria pone de manifiesto los problemas de un impuesto sobre las criptomonedas
A menudo se cita a Austria como ejemplo a seguir en cuanto a una mayor tributación de las criptomonedas. Sin embargo, en realidad, los ingresos fiscales adicionales previstos allí quedaron muy por debajo de las previsiones iniciales.
Al mismo tiempo, esto supuso unos costes considerables para los bancos, los corredores de bolsa y los proveedores de servicios de criptomonedas, que tuvieron que desarrollar complejos sistemas técnicos para el registro fiscal.
El ejemplo demuestra que subir los impuestos sobre las criptomonedas no se traduce automáticamente en más ingresos para el Estado.
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Dudas sobre unas estimaciones fiscales extremadamente altas
Una y otra vez se publican estudios o estimaciones que prometen al Estado miles de millones en ingresos adicionales gracias a un impuesto sobre las criptomonedas.
Sin embargo, hasta la fecha apenas hay estudios científicos fiables que respalden estas cifras de forma seria. A menudo, estas estimaciones se basan en supuestos simplificados y no tienen en cuenta ni las estrategias de elusión, ni los traslados internacionales de capital, ni la carga administrativa real.
Las decisiones políticas no deberían basarse en proyecciones poco fiables.
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Alemania podría perder su ventaja competitiva
Actualmente, Alemania se considera un lugar relativamente atractivo para las empresas de bitcoin y criptomonedas. El régimen fiscal vigente ha contribuido a atraer a inversores, desarrolladores y empresas innovadoras.
Al mismo tiempo, muchos otros países están intentando activamente posicionarse como centros de criptomonedas que fomentan la innovación. Un endurecimiento de la fiscalidad podría provocar que las empresas, el capital y el talento se marcharan al extranjero.
Precisamente en un mercado global con gran potencial de futuro, Alemania no debería renunciar a su ventaja competitiva a la ligera.
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El plazo de retención fomenta una visión a largo plazo en lugar de la especulación a corto plazo
La normativa actual premia la tenencia a largo plazo en lugar de la especulación a corto plazo. Esto fomenta un comportamiento inversor sostenible y la acumulación de patrimonio a largo plazo.
Por el contrario, un impuesto a tanto alzado, independientemente del tiempo de tenencia, podría hacer que la especulación a corto plazo resultara aún más atractiva, ya que mantener la inversión a largo plazo ya no supondría ninguna ventaja fiscal.
Así pues, el plazo de retención fomenta un comportamiento más responsable por parte de los inversores.
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El bitcoin es más que un simple objeto de especulación
Mucha gente no solo ve el bitcoin como una inversión, sino también como una innovación tecnológica, un sistema monetario alternativo y una reserva de valor a largo plazo.
Sin embargo, el debate político suele reducir las criptomonedas exclusivamente a la especulación o a la evasión fiscal. Esto hace que se subestime la importancia social y tecnológica del bitcoin.
Una política que fomente la innovación debería abordar las nuevas tecnologías de forma diferenciada y no frenarlas precipitadamente con cargas fiscales adicionales.
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